Nunca seremos capaces de imaginar hasta dónde llegan los límites de la crueldad humana. El odio basado en teorías abstractas de superioridad y pureza sirvió como excusa para llevar a cabo uno de los mayores genocidios de la historia de la Humanidad. Por mucho que duela reconocerlo, ciertos experimentos nazis durante la Segunda Guerra Mundial dieron lugar a avances médicos imposibles de llevar a cabo hasta entonces. Las atrocidades cometidas superaban cualquier límite moral o ético. Sólo tratar de imaginarse alguno de estos casos, basándose en los pocos datos que quedaron al respecto, provoca pánico y horror en la mente de cualquiera. Los nazis trataron de destruir todas las pruebas del Holocausto judío: quemaron hornos, cámaras de gas; y lo peor de todo, documentos que demostraban con cifras y datos la magnitud de la tragedia.
Este tema no sólo da cabida a la descripción de los experimentos si no también a la forma en que escaparon muchos de los ejecutores tras la caída del régimen. América latina recibió en muchas ocasiones a altos cargos que, con mucha discreción, consiguieron evadirse del juicio de Nuremberg. Muchos de ellos se acogieron en las dictaduras que por entonces gobernaban los países sudamericanos, viviendo y camuflándose con falsas identidades hasta su muerte.
Simon Weisental, cazador de nazis tras la Guerra , no se cansó de asegurar que muchos de estos participantes de la barbarie Nazi se acogieron en Sudamérica. En algunos casos, como el de Josef Mengele, se conoce que murió en Brasil tras pasar sus últimos años en Argentina y Paraguay. El conocido "Ángel de la Muerte " utilizó nombres como Wolfgang Gerhard para evadirse de la búsqueda. [1] Nunca pagó por sus crímenes; Nuremberg dejó libres a muchos criminales de gran importancia y actividad como Mengele, además de otros muchos de los que nunca se supo nada.
Fuentes: [1] Lorena Ferro "Hace 100 años nació el médico nazi Josef Mengele: el 'ángel de la muerte". Diario La Vanguardia , 16/03/2011. Barcelona.
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